Jarana

¿Cómo se forma un actor?

¿Puede elegir, como si se tratara de una militancia, entre hacer una formación orgánica o seleccionar los espacios en los que encuentra estímulos y como si fueran parches confeccionar el traje  que lo enviste?

El Teatro Independiente en Argentina es una gran escena en la que conviven actores, actrices y directorxs de formación variopinta: más o menos académica, Stanislavski o no, distintas disciplinas para ampliar el espectro; cada quien arma su ser actoral con su propia estrategia.

En eso pensaba un sábado en Buenos Aires mientras ingresaba a la EMAD, la Escuela Metropolitana de Arte Dramático.

El entrenamiento actoral en ese espacio es integral: trabajan desde la voz, las técnicas corporales, las destrezas (¡aprenden esgrima!) y las distintas disciplinas que hacen que un ser humano pueda ser distintos seres humanos según se lo proponga.

Jarana es el proyecto de graduación de la camada 2017: 24 estudiantes tienen a su cargo el armado integral de una obra de teatro.

En Teatro  el espectador tiene la dicha de observar la acción sin mediación de quien la cuente, eso garantiza cierta transparencia.  Y el condicionamiento se dará por el aspecto de la historia que quien dirige y actúa quieran contar.

En Jarana el público tiene la dicha de contemplar la historia desde su rol de espectador: la ve, la comprende, la asimila.

Pero cuando siente que hay vacíos que dificultan el armado de la trama, entonces la escena se da vuelta y el público se zambulle en la trastienda, en lo no dicho.

Como en una digna familia Patriarcal que se precie, en el equipo del Circo de Papi abundan los secretos, las traiciones y las relaciones turbias.  Aunque también las lealtades y el amor altruista.

Para ingresar en ese pacto ficcional que propone una buena obra, son necesarios algunos elementos.  En Jarana, estos aparecen antes de que comience la función.

24 actores de circo repasando sus papeles, preparando sus rutinas, afinando sus instrumentos, reciben al público que toma ubicación mientras observa, saca conclusiones y es absorbido por esa magia que genera la ilusión circense.

Al mirar las lucecitas, los zancos, los banderines,  ya se está adentro.

La formación del actor es una elección.  En Jarana cada uno de los participantes despliega un talento particular: cada uno desde el manejo de sus cuerpos con una habilidad magnética, la potencia y los matices de sus voces, la sensibilidad de interactuar con objetos otorgándoles vida y movimiento propios.  Pero también presentan un despliegue de talentos paralelos: bailan tap, tocan instrumentos, cantan, patinan.  Cada actor es un sujeto conformado por un compendio de cosas que sabe hacer, que aprendió antes, que valora y aplica a su actividad actoral.

La caracterización de cada personaje es impecable: el trabajo de maquillaje merece un reconocimiento extra, y es resuelto por los mismos actores.

En Jarana hay una historia que atraviesa las historias.  Una familia disfuncional exponiendo sus miserias y sus conflictos a partir de la muerte de Papi.

Como en una sesión de psicoanálisis, una hija despechada puede expresarse a través de la muerte de su padre.  “para papá para papá” zapatea, hasta que su baile catártico le habilita  un grito de liberación: ¡para vos, papá!

El monólogo de una madre desgarrada detiene el tiempo y baja el brillo de las luces. Tras decir sus palabras arranca un aluvión de espontáneos aplausos del público que le brinda esa ofrenda emocionada porque no puede ir a abrazarla.

El agitador de la familia, presa fácil para la acusación,  advierte que su condición de defensor de derechos no lo convierte en asesino.

Una mujer que trascendió los límites de su propio cuerpo logra imponer su voluntad pese a la férrea resistencia de quienes la rodean.

En esta familia todos comprendieron que decir la verdad nunca es gratis, y a través de sus propias angustias y recorridos mostrarán al público cada parte del relato.

En Jarana no hay pieza de la historia que no se engarce al sentido general.  El trabajo de escenografía, maquillaje, fotografía, la musicalización en vivo, cada elemento es un deleite de profesionalismo.

Resta aventurarse a esta carpa repleta de globos y lucecitas para participar de un acto irrepetible y sin red, en el que se exaltan los aspectos más conflictivos de la vida familiar, del capitalismo, de la sociedad patriarcal, y del amor y la voluntad que no conocen condicionamientos.

 

Jarana se presenta los sábados 19 y 26 de noviembre, 3 y 10 de diciembre a las 20 hs. en  la EMAD, Sarmiento 2573, CABA.  Reservas: jaranareservas@gmail.com

Ficha técnica:

Actúan

Rocío Ambrosoni

Julián Blutman

Juan Pablo Burgos

Rosario Campoamor

Luca Capibianco

Coké Díaz Armas

María Fernanda Echavarría

Manuela Fernández

Milagros Garcilazo

Camila Grigera

Diego Nicanor González

Julieta Gottlieb

Florencia Mazza

Laura Medoro

Emanuel Moreno Defalco

Tatiana Pezet

Lucía Raz

Manon Segret

Inti Jacques Strycharski

Andrés Terigi

Lucía Tomás

Florencia Torres Argüello

Nuria Wassaf

Tomás Wolf

Diseño de escenografía y asesoramiento en vestuario

Rodrigo González Garillo

Realización escenográfica y texto

Jarana

Fotografía

Alejandra Bueses

Diseño gráfico

Mariano Asseff

Técnica de luces

Silvana Correa

Video y edición

Leonel Armeri

Asesoramiento musical y canciones

Paulina Torres

Asesoramiento coreográfico

María Eugenia Roces

Entrenamiento vocal

Rosario Güenaga

Entrenamiento corporal

Sandro Nunziata

Entrenamiento actoral

Marcelo Mininno

Florencia Bergallo

Paulina Torres

Asesoramiento en Dramaturgia y Dirección general

Marcelo Mininno

 

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AndreaBoq

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