Nenamala

Existe un concepto filosófico, alétheia, que refiere al desocultamiento del Ser.  Tiene que ver con “correr el velo” de aquello que se muestra como verdadero.

Pero a lo largo de la Historia, la idea de la verdad fue cambiando según quién ejerciera el poder.

En tiempos de ocultamiento, cada uno de los seres  tiene la ardua tarea de develar su verdad genuina y para ello, cada quien con sus recursos, emprenderá un viaje.

En Nenamala Gordon comienza el suyo con un problema resuelto: cuenta con un faro como guía, y buscará su señal a lo largo del recorrido, ese que comienza con la juventud.

Escrito en verso, el texto de la obra evoca el  Viaje del héroe, aquel que transforma durante el camino, más allá del destino final.

Explorando distintos lenguajes, Nenamala habilita un estremecimiento en el espectador al recibirlo con una maravillosa puesta fotográfica, que se sostendrá impecable durante toda la obra, y que cuenta con ese plus que parece ser un sello distintivo del grupo Rojo Accidente: imágenes maravillosas creadas con recursos escasos, gestadas por todos los miembros del equipo que se dedican a hacer algo extraordinario con el teatro.   Trabajan duramente y disfrutan de lo que hacen.

El director y  dramaturgo que los convoca es portador de un mameluco de obrero.  Cada elemento de la obra evidencia  un delicado esmero  y nada de lo que ocurre es azaroso.

La construcción colectiva se percibe desde cada rincón.

Dos épicas escenas en cámara lenta dan muestras claras del entrenamiento de estos actores  y actrices que se ofrendan al trabajo artístico con algo más que vocación: con deseo, con amor profundo.

Cuidando detalles en su gestualidad y vociferaciones, caracterizados como marionetas, son el juego jugado por el que parece ser quien marca el camino: el Doctor interventor.  Él será un humanista, o satanista, o socialista, según se lo vea.

Las cartas son las mismas para todos, pero cada quien las jugará a su modo: al son de la cumbia y los pipazos pueden encontrarse la mala junta o los valores más profundos.

El lupanar será un refugio en el que, con humor y amargura, se correrá el velo de los personajes que cargan sobre sí un relato que los define.  Las trabajadoras del lugar generan potentes imágenes corporales, y la construcción de cada uno de sus personajes es deliciosa.

Aparecen Gololos artistas, convocados para prestar su servicio cuando todo se desmorona.  Con un dominio extraordinario de la caracterización y el lenguaje corporal, estos seres instarán al público a develar quiénes son por sobre lo que se dice que son.

En un destacado momento poético, una Virgen hermosa celebra su propia despedida hasta que deconstruye su ser de marioneta.

El Doctor y sus enmascarados colaboradores proponen la naturalización de una situación tan violenta que corta el aliento de la platea, hasta que una nena mala oxigena el espacio: mi cuerpo es mío, dice.  Y comienza a sospecharse otra verdad.

Como una representación de las luchas internas contra el deseo lujurioso y los vicios terrenales,  en un ordenado bullicio los personajes cantan, bailan, luchan.  Todo entre sí.  Y finalmente son conminados a una imagen que remite a la nave de los locos a los que se debe excluir porque tienen esa peste que no se cura.

Ellos se la agarran con la muerte pero saben que el problema es la vida, entonces se enfrentarán a los designios de quien dice ser el dueño de la verdad.

Resta internarse en este valeroso recorrido en el que emerge el dolor de la pérdida, la resistencia a la tentación, los manejes del perdón y del pecado y la Esperanza indubitable de que el amor salva.

El Arte cumple con una función de darle continuidad a su propia propuesta.  El público conmocionado se retira de la sala con la necesidad de ordenar las percepciones que experimentó.

HermanAfrodita tuvo el honor de acceder a la poesía que le brotó como un impulso a Jennifer Sztamfater.  Ella también es actriz del grupo Rojo Accidente y desde su rol de espectadora emocionada nos compartió su delicada percepción.    

INSPIRADA EN NENAMALA, de Jennifer Sztamfater:

Poesía dura

Como madera

De balsa.

 

Poesía

pinchuda

como

de abajo

un pelito

histórico

que no se deja

arrancar.

 

Rimar

y remar

no riman

Mas vale

Preguntar

¿Valdrá la pena

Lo irrompible

en mi vida?

 

¿Desde cuando pensé que mi abuelo era irrompible?

 

La única vez que me pensé héroe

De los míos fue ayer

Aún así, acá estoy,

asomado tembloroso bien peinado,

de mocasines y medias blancas

me encuentro

frenéticamente besado y salivado

por lo que no conozco.

 

El asco y las quejas

las dejo a un costado,

así resuelvo mi parte

que es crecer.

 

Lupanar

Pintón

Puton

Collar de perlas,

estruendosos sexos,

turnos de frota frota,

nuevos meneos y nalguitas

a la venta,

tristezas

regaladas,

galaxia

de verrugas

de placer sin edad.

 

El dolor es

insaciable

y tan responsable

de este andar caído

que te pido tomes nota,

que si me ando

así tan suelto de pelvis

orinando todo mi desprecio

hacia el este y al oeste,

es que estoy condenado,

que los bichi vicios

como

el humo en la garganta

la banana de bailanta

y todo lo demás

me distraen tanto

que me apartan para siempre

de hacer bien el hobby.

 

No me sobran piernas

ni nunca me sobrarán

Tengo dos palitos

y hoy necesito peregrinar

en aguas vencidas

mi malestar de niño

algo podrido.

 

El medicamento que busco

es la metáfora

que muy pronto

a solas

te dejaré adivinar.

 

Me llamo Gordon

Mas que peso pluma

Soy peso sal de mar.

 

Yo solo quiero

que no se apague

mi sol abuelo

que me alumbre fuerte y faro

para cuando me toque

lo mas difícil en este mundo

derruido mundo: amar.

 

En la permanente búsqueda de profundización de sentidos, pudimos  preguntarle a Juan Seré, el director y dramaturgo de Nena mala:

HermanAfrodita: Nenamala actualiza un tópico eterno: el viaje hacia la adultez.  ¿Cómo concebiste esta  propuesta en la que se conjugan tantos aspectos del ser?  ¿cómo fue el proceso de escritura, considerando que tenés otra obra (Himalaya) en cartel?

Juan Seré: Nenamala comenzó con una imagen de un naufragio, muchas personalidades diferentes inmersas en una situación de encierro en la inmensidad, era (y ya lo sabía en ese entonces) una metáfora de crecer, el proceso íntimo de aprendizaje, donde el individuo se torna mezquino y paranoico.

Ese vil instante que todos conocemos, el triste momento de volverse un adulto, cuando nos transformamos en un manojo de traiciones irremediables y miedos.

Es una obra que habla de la experiencia, la cual fue desmembrada en tres encuentros: el encuentro con el deseo, el encuentro con la atorrancia, el encuentro con la muerte.

Yo quería que fuese un canto triste para una humanidad que se hunde.

Esta obra fue dictada en catorce madrugadas, en las profundas horas donde todo se aquieta. Digo dictada y no escrita porque yo me sentía tomado por extrañas fuerzas, que adjudico a un intangible éter conformado por el quejumbroso sueño de todos los que duermen.

Claro que todo esto pertenece al campo de la imaginación.

HIMALAYA  no interfiere en absoluto porque la obra ya no necesita de mí, la defienden los actores con bravura estoica.

HA: El grupo de actores y actrices que te acompaña se consolidó como Rojo accidente.  ¿Cómo se sostiene una compañía independiente en este contexto hostil para la cultura? ¿Obtuvieron algún mecenazgo o son autogestivos?

JS: No solo el grupo de actores se consolidó, yo también, no hay distinciones en ROJO ACCIDENTE, como no hay distinciones entre los hematíes.

Para nosotros siempre fue hostil el contexto, es por eso que decidimos no recibir dinero de ningún tipo, los gastos de producción los afrontamos como equipo, confiando que ese dinero será recuperado de las entradas. La postura de no pedir subsidios ni nada por el estilo, es justamente una respuesta al mecanismo de producción que impera en el teatro no oficial porteño, donde existe una lógica extremadamente mercantil de las salas. Creemos que para hacer una obra no hace falta más que gente predispuesta y un franco intercambio, es por eso que hacemos las obras en Ladran Sancho, que es nuestra casa, allí tenemos un arreglo que nos permite recuperar la inversión. Ladran no es un teatro, no al menos durante el resto de la semana, pero domingos y lunes ROJO ACCIDENTE lo transforma en uno, claro que todo esto no sería posible sin la generosidad de Florencia y Martin, los dueños de Ladran.

-HA: El trabajo del equipo se ve armonioso y funcional, se notan los arduos ensayos y el entrenamiento ¿qué motiva a un equipo tan numeroso a apostar a esta propuesta tan exigente?

JS: ROJO ACCIDENTE  está compuesto por personas extremadamente sensibles y generosas, con un sentido del trabajo y la pertenencia muy fuerte, y que acepta con fe y alegría las terribles ocurrencias que les propongo. Yo creo que lo más hermoso que te puede regalar alguien es su tiempo, en esta yunta que hemos armado todos nos dedicamos mucho tiempo en forma de trabajo.

HA: La reivindicación de la lucha feminista aparece delicadamente en esta y otras obras de tu autoría: ¿notás que el público percibe este aspecto?

-JS: Algunos lo notan, otros por supuesto sospechan lo contrario. Yo deploro lo panfletario, lo que escribo jamás tendrá esa intención aleccionadora de la verdad, intento representar mecanismos verosímiles que se parecen a lo humano, con sus contradicciones, aristas y bordes filosos.

Creo profundamente en la lucha feminista, es desde ahí que se puede pensar el cambio de paradigma que nuestra sociedad necesita. Por eso creo hay tanta aversión de los sectores más retrógrados y tantos casos de violencia horrorosa. Y a título personal, no puedo pensar la lucha feminista separada de la maternidad en sus infinitas formas.

Ficha técnica

Dramaturgia y dirección

Juan Seré

Actúan

Marcos Krivocapich

Pablo Bronstein

Belén Ribelli

Jimena Civelli

Gastón Filgueira Oria

Nicolás Levín

Francisco Ortiz

Manuel Iglesia

Luis Mancini

Agustina Trimarco

Rosa Ortiz Pereyra

Carolina Stegmayer

Eugenia Mercante

Asistencia de dirección

Fidel Semería

Música original

Eloy Vicario Malich

Operación de sonido

Ulises D´atri

Diseño y operación de luces

Fidel Semería

Vestuario

Belén Ribelli

Nicolás Levín

Ilustraciones

Pedro Mancini

Escenografía 

Juan Seré

Diseño de máscaras

Juan Ignacio Fiori

Fotografía

Alba Cuenca

Estudio Levín

Prensa y difusión

Boca en boca

Nenamala se presenta los lunes  a las 21hs. en Ladran Sancho, Guardia Vieja 3811, CABA

Entradas acá:  http://publico.alternativateatral.com/localidades.asp?id=53042&o=15

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AndreaBoq

One Reply to “Nenamala”

  1. ¡Por Dios, qué exquisitez!
    He sido, leyéndote, una especie de Ulises. He estado acompañada por delfines intrépidos a ambos lados de mi nave.
    Una especie de Ítaca se me antoja ver esa obra, en un teatro cualquiera de Buenos Aires, contigo.

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