Mientras muero imagino huevos que se pudren

Entre cuatro paredes, al reparo del viento, se encuentran los que perdieron algo.

El amor, el confort, la conciencia social.

Todos desean recuperar lo suyo.

Los diferenciará el modo en que lleven adelante la acción.  Así Fermín y Amada, Rubí y Margarita, Allegro y la que no tiene nombre, porque no es nadie, desarrollan su estrategia en busca del equilibrio perdido.

Mientras muero imagino huevos que se pudren es una apuesta que incluye elementos performáticos, una impecable apropiación del espacio, un texto delicioso y poético que mezcla entre sus líneas el teatro clásico y la vanguardia, y cuenta con actuaciones extraordinarias.

Es destacable el entrenamiento corporal de todos los actores, su conexión, la sincronicidad.

Reforzando la percepción de que menos es más, no abundan los recursos técnicos ni escenográficos, pero sí la potencia de un equipo de trabajo que construye colectivamente una hermosa obra, colaborando entre sí a la vista del público.

El  encargado de sonido participa activamente, con una presencia notable.

Durante una escena cargada de osadía todo el elenco se zambulle en un clima bizarro que contagia al espectador.  A través de las buenas actuaciones se logra que prevalezca el interés por lo que se cuenta, que el público se conecte, y que esa osadía adquiera un sentido importante en la propuesta.

La dualidad empatía/rivalidad entre dos mujeres que tienen el mismo objetivo, y la definición de su enemigo común, se sostiene en la trama con mucho humor, propiciando la reflexión sobre el lugar de la mujer, lo naturalizado, lo que debe reformularse.

No me reconozco una mujer fuerte” declara Amada, definiendo y defendiendo su zona de confort.

Y si bien se evidenciará lo poco digno de las posturas adoptadas, cada quien mantendrá su actitud hasta el final.

Resta atreverse a ingresar en esta sala donde todo lo que suceda será transformador.

En Mientras muero imagino huevos que se pudren la ideología atraviesa la obra: entre la prolijidad del texto, la iluminación, el sonido, las actuaciones, los silencios y la puesta en escena impecable, el espectador se siente respetado ante un trabajo consciente y amoroso.   Celebramos esta muestra de que la pasión y el compromiso generan resultados maravillosos.

 

Le preguntamos a Leandro Orellano, responsable de la  dramaturgia y dirección:

HERMAnaFRODITA: Fermín tiene un recorrido que es narrado por las mujeres que lo acompañaron.  De religioso pasó a anarquista hasta que se convirtió en un burgués.  ¿Tenés respuesta del público en relación a esa identificación?

Leandro Orellano: El personaje de Fermín tiene cosas mías, de Manu, de todos en general.  Todo el proceso fue basado en percepciones internas de nosotros mismos distorsionadas para generar los personajes.  Fermín es una inercia social: su relación con la religión es, como le pasó a la mayor parte de mi generación, que lo mandaron a estudiar catequesis pese a no haber una creencia en el catolicismo ni en nada; pero seguimos siendo un Estado católico.

Fermín representa esa contradicción de un discurso filosófico que tiene que ver con lo anárquico, la búsqueda de una forma de vida fuera del sistema pese a estar inmerso en él.  Algunas cuestiones  son un reflejo bastante concreto de mí mismo, él teme perder cosas que yo tengo: computadora, cámara de fotos… cosas de pequeño burgués.

Aunque se desarrolla un discurso anti capitalista, Fermín muestra esa contradicción.

La identificación del público es muy variada: la gente reacciona sobre distintos personajes; hemos escuchado todo tipo de interpretaciones y asociaciones.  Siempre hay un favorito o alguien con quien resulta más fácil identificarse.

HA: La historia que se narra es dinámica y atractiva, y si bien se sostiene en el trabajo de cada pieza del equipo, parte desde un texto muy interesante y pretencioso   ¿Cómo fue el proceso de escritura de ese texto que vincula neologismos con notas de teatro clásico?

LO: Nuestro período de búsqueda y experimentación duró un año, en el que nos juntamos una vez por semana a divertirnos, improvisar.

Muchas de esas escenas salían de lo que nos divertía, nos entusiasmaba.  Aparecían símbolos muy concretos del teatro isabelino: muertes, traiciones, engaños.  Al momento de decidir encarrillar todo eso surgió la propuesta de hacer una tragedia, generar una estructura argumental que sostenga la acumulación de las escenas.

Desde un principio supe que la historia sería pretenciosa: animarnos a jugar con otro tipo de estructura con cierto vuelo.

Hay muchas obras con tramas típicas del teatro independiente.  Nuestra idea era jugar con una teatralidad que también nos pertenece y que podemos profundizar.  Algo de la poética es personal, me surgen esas frases que pueden ser un plomo, y ahí interviene el humor para cortar la solemnidad del discurso poético.  El humor me parece indispensable para transmitir cualquier idea, y nos permite reírnos de nosotros mismos mientras escuchamos estas construcciones shakespeareanas

 HA: El desarrollo de la obra remite a un estudio sobre el teatro independiente: partiendo de una excelente dramaturgia se siente un gran compromiso del equipo con la propuesta.  ¿Cómo se logra consolidar ese compromiso con las dificultades que enfrenta el teatro independiente?

LO: Desde el principio el ojo estuvo puesto en conformar un equipo que tuviera potencial para la grupalidad.  Creo fuertemente que la única forma de trabajar en teatro independiente es en proyectos donde uno pueda poner el corazón y trabajar con gente que tenga el mismo compromiso o la misma pasión por hacer.  Este es el primer trabajo para la mayoría, y se armó un grupo hermoso, increíble.

El teatro independiente, como siempre, está atravesando grandes cambios y siendo atravesado por corrientes que lo influencian por distintos lugares.  Creo que lo peor que puede haber son divismos o soberbia, conflictos dentro de la compañía.  En ese aspecto estoy contento porque armamos un equipo donde prima el respeto y la pasión por hacer.  Esperamos seguir trabajando, queremos utilizar material que acumulamos en el período de búsqueda.

Me doy por bien pagado se mantiene la esencia de pasarlo bien y laburar un montón, que es la que nos rige y queremos seguir manteniendo.

 

 

Ficha técnica

Dramaturgia y dirección: 

Leandro Orellano

Actúan:

Bárbara Culotta

Manuel Guirao

Manuel Iglesia

Martina López González

Poppy Murray

Natalia Urbano

Diseño de vestuario:

Daniela Chihuailaf

Diseño de luces:

Matías Sendón

Diseño sonoro:

Kchi Homeless

Diseño gráfico:

Mumy

Producción:

Poppy Murray

Entradas acá http://comunidad.rojas.uba.ar/login/index.php o en boletería dos horas antes de la función

Funciones Jueves 21 hs.

Centro Cultural Ricardo Rojas,  Av. Corrientes 2038, CABA. 

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AndreaBoq

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