Que se rompa pero…

 

El frío y la gente me hacen pensar en el sexo y el doblegarse.

Vivir la sexualidad con  responsabilidad es disfrutarla, no solo que acontezca.
Si bien mujeres y hombres emparejadxs conocen las dificultades de sostener el deseo en el tiempo, la ocasionalidad del sexo libre de la gente que no está en pareja o de lxs que acuerdan no ser cuerpos exclusivos, conlleva también profundas problemáticas.
No finjas orgasmos, decile que lo hace mal” reza una propuesta feisbuquera que invita a la sororidad, a esa comunicación solidaria entre mujeres que habilita sentir en colectivo el pesar individual.
Si nos sexualizamos a través del sistema, con sus propuestas misóginas, pornográficas y despojadas de respeto, lograremos liberar tensión sexual pero nos quedaremos llenxs de vacío.
Con suerte nos dormiremos relajados pero despertaremos perplejos ante la falta de un desayuno desnudo y cariñoso.

Porque desnudxs, charlar de política, mirar un video que nos haga reír, recitar versos en los labios de quien nos acompañe, recorrer en las superficies de los cuerpos lo que abunda o escasea, leerse, estar en silencio sin incomodarse o escuchar los ritmos de la respiración, proyectar ideas revolucionarias y pensar mequieroquedarsiempreasí (aunque sepamos que es mentira, que nos aburriríamos y que es mejor continuar con la rutina y reencontrarse en otro momento), todo eso es sexualidad.
Y nada de suspirar. No hablo del amor.

Hablo sabiendo que no se trata de eso, siempre no se trata de eso   (Alejandra Pizarnik siempre dice lo que yo iba a decir)
Hablo del empoderamiento sexual. De la obviedad de que cuando la mujer entiende que esoquelestanhaciendo no le gusta, no tiene por qué aceptarlo.

Y que no es competencia de todo hombre ni mujer saber qué le gusta a la otra.

Y solo hablaré de las féminas porque es mi jurisdicción.
El disfrute sexual se construye con palabras tanto como con la piel, y la dificultad para decir lo que se quiere, lo que gusta, lo que se rechaza, es un síntoma de incompatibilidadcon una misma. Y habilita en nuestrx compañerx el beneficio de la duda: si no dijo que no, es sí.
Resolver la tensión sexual en soledad resulta fácil y eficaz. Necesario ejercicio de exploración. Se conocen y comprenden todos los sí y los no.

Trasladar eso a quien nos acompañe es vital, diría elemental, y puedo asegurar que no es eso lo que ocurre mayormente.
No pienso en “educar al prójimo” para que sepa cómo resolver. Pienso en educarnos  a nosotras mismas con respeto y amor para optar por resolver solas infinidad de necesidades, en lugar de doblegarnos ante un vínculo dañino.
Reconociendo en nuestras madres y abuelas formas de sexualidad que perduraron por no atreverse a hablar. Escuchar a las que pasaron la barrera de quedarse calladitas y pudieron rechazar lo que no querían.

Que se nos salga del cuerpo la idea de que sabrán cómo complacernos y trabajar junto a quien corresponda para encontrar el modo, la palabra, el susurro, el tacto, la fuerza, el recurso, el accesorio, la canción, lo que nos haga deleitarnos en esta jornada.
Mañana seremos otros, y será mejor así.
Pero este encuentro llenémoslo de flores, peces y fragancia oscura.

Quedémonos temblando como la luna en el agua.  Y si no es así, mejor que ni sea.

Tenemos derecho a disfrutar del sexo y no vivir la relación sexual como una violación (Ana Marangoni).

Y ante esta idea obscena y extremista, nos damos cuenta de que entre nosotras mismas, las potentes mujeres que nos ocupamos de la Revolución, hay serias dificultades y se siguen sosteniendo los tabúes.

Por ejemplo las que esperan que quien las acompaña logreporfinllegarasuclímax y mientras tanto tararean mentalmente la propaganda de Marolio, totalmente desconectadas.  No pudieron decir que están cansadas, que ya fue o que vivieron un orgasmo tan bello que quieren quedarse mirando el techo en silencio.  O que no saben qué le gustaría a esx que está con ella.  Vos seguro te conocés mejor.  Contame qué te copa.

 En el estado de inhibición, las emociones se desconectan de las pulsiones corporales y se convierten en emociones erráticas que producen ansiedad (Casilda Rodrigáñez Bustos)

 Desde luego que si no sabemos qué deseamos no podremos compartir ese deseo con nadie.  Pero sí sabemos que no deseamos que la relación sexual tenga esa estructura, esa linealidad.

Porque…en la publicidad de Axe y en todas las películas aprendimos que el sexo tiene que ser mágico fuerte y maravilloso desde la primera vez.  Nos dijeron que lo tenemos que tener claro desde el momento cero. Y aún nos cuesta mucho pensarnos en la construcción de nuestro propio deseo, y dejar de esperar todo de la piel, la química, la conexión.

Desconfío de todos esos preceptos que apuntan a auto descartarnos del sistema de adultos sexuales.

Nos invito a sabernos dignas merecedoras del placer, del goce como lo deseemos.

Y quizás haya un modo que no descubrimos aún.

Y somos irremediablemente libres de seguir explorando.

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AndreaBoq

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