Al carajo con la bifurcación (Las causas me andan cercando)

¿Vieron ese poema que dicen que es de Borges pero todos sabemos que no es? El de “si pudiera vivir nuevamente mi vida…” bueno.  Yo también pienso que me estoy muriendo, o al menos me ubico en ese lugar porque parece que ahí surgen las mejores ideas, las más divertidas, ya que uno vivió tan signado por el deber que no pudo ser feliz.

Con esto de  que paso a paso se presentan caminos diferentes, cada elección da como resultado lo que no pudo ser.

Me cago en la bifurcación que me pone en jaque y me deja como una infeliz pensando que seguro le pifié.

No solo es cuestión de caminos que se recorren físicamente: lo mismo es con las palabras que no escribo, qué selección angustiosa.  O el trabajo al que renuncio para tomar otro.  Cada una de las muchas casas en las que viví.  (Si siempre hubo opciones, siempre.  ¿Qué hizo que me definiera por una pero siguiera pensando en la otra?)

Y no me hablen de la falta de seguridad en mi misma porque yo soy una mujer que pisa firme cada uno de sus pasos, que avanza sin temor por la vida y sus desafíos y que sequedallorandoenlaesquina cuando ya dobló y siente que debería haber cruzado, ay.

¿Cómo hacer para  no vivir con esa auto incomprensión que se tiñe de desdicha?

¿Y qué método es eficaz para tomar la decisión apropiada?, y por cierto: ¿apropiada en qué sentido?

Si en esto me ayuda pero me empeora para lo otro y así.  Ese irremediable infinito no me lleva a ningún lado.

O me va llevando por cada lado que mejor hubiera sido cambiar el rumbo

Hete aquí que tomar la otra opción seguro implicaba otra tragedia-

Y cuál es el límite de pruebas de para ver dónde quiero ir, si me atrevo a equivocarme hoy igual que el otro día, y me la sigo mandando.

Soy un soldado del zigzagueo.  Hasta el final.

Insatisfacción garantizada: mientras más me comprometa a decidir el camino correcto más monstruosas serán mis elucubraciones por lo que no elegí.

Entonces por qué por qué porrrrrrrrquééééééééé me toca esto si yo vengo haciendo todo biennnnn y pensando taaaanto (oh, berrinche) ¡Habiendo tanta teoría al respecto!

 (En un ataque de domingo descreo de todo lo que siempre afirmé y quiero pensar en el destino y toda esa ridiculez que es un alivio)

¿Cómo es esa corriente? ¿Nihilista? Una especie de nada vale nada.  Ahora voy con esa: no me importa nada eso de ser responsables de todo lo que nos pasa ni creo en nada y se va todo a la puta que lo parió.

Porque si el temita de la angustia es puramente razonable, no estamos descubriendo nada: ya lo re sabemos.  Entonces ¿por qué veo que esto de mí también se replica en otr@s? ¿No entendimos que era así?

Las reglas son clarísimas desde que decimos el primer buaáá

Alto aquí: ¿Y quienes no pueden decir ni “buá”, o no escuchan? ¿Y quienes no pueden ver, o moverse? Ajá, no lo habrán elegido.  Pero decidirán qué hacer con eso.

Me corre una enfermedad que quiere matarme, pero mientras tanto voy a fondo con los 5 sentidos.   Y no debería elegir la queja mientras puedo amar reírme escribir correr comer coger, claro.  Y todo eso y tanto más por mis propios medios.  Y si  ya no puedo, no digo cuando me muera, digo si me viera imposibilitada de ser autónoma, necesitando que  se ocupen de mí: ¿qué pasaría? ¿Me anclaría a la vida o a la culpa y las ganas de sufrir?

Si la hubiera llegado a entender, ya tendría en mi rancho el amor Dice Homero Expósito con una dulzura que derrrrite

Pero quién te dice, Homero, que para cuando la llegabas a entender, ella, empoderada, ya se había cansado y se iba  a la mierda.

Es que el amor, esa palabra, (como dice Julio cargándonos a los que queremos suspirar como unos giles) es pura bifurcación.    Por las personas que elegimos y por las circunstancias que con ellas transitamos.  Seguro si vivíamos de otro modo todo era distinto blablá.  Esa circunstancia distinta llevaría a otra manera de derrumbar las estructuras.

Estar enamoradx es tener un caminito, qué imagen tan simpática.  Como sentir seguridad del recorrido por hacer.  Y desenamorarse es mudarse a un barrio que no tiene los carteles de las calles ni las paradas de colectivos.  Oh qué incertidumbre, habrá que preguntar a los que saben. (En esta metafóra la terapia funcionaría como una especie de google maps)

Así que como siempre, existe un recurso para resolver las cuestiones mezclando los tantos.  Enamorarse de algo para sentir seguridad, optimizar el uso de los sentidos con los que se cuenta, explorar lo que se puede hacer, aventurarse a lo que no se puede, aprovechar que todavía no nos morimos para pensar qué haríamos si nos estuviéramos por morir.  Y hacerlo. Yásdúit!!

Es un domingo helado y soy tan joven.

Y aún en la certera y dramática consideración de que all things move toward their end, como dice Nick Cave, voy a moverme cuanto pueda antes del fin, reafirmando mi elogio de la exploración.

Porque en definitiva ya sé que llegue donde llegue igual me va a dar bronca no haber llegado a otro lado, y entonces seguiré zigzagueando por ahí, atenta a todo lo que hay para descubrir mientras se vive.

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AndreaBoq

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