Ser o Estar en la incomodidad

El planteo sobre la naturaleza de mi incomodidad me  remite al verbo to be, ese que sirve para ser o estar.

La opción del tránsito por ese estado incómodo alimenta una esperanza de poder correrse de ahí.

Tanto fastidio, esa percepción de desubicación: acá no es donde quiero estar.

Oh, si supiera dónde sí.

Entonces pienso (eso de pensar, ¡cuánto tormento!)

¿Soy yo?

¿No será quien me acompaña, o dónde, o cuándo, o algún otro circunstancial, o lahumedá, que bien sabemos que esloquemata?

Pienso, pienso.  Me proyecto a otro escenario y entiendo todo: allá sí estaría mejor.

Luego me encuentro allá y me vuelvo a incomodar.

Este simpático recorrido logra anclarme a la idea de cambiar: no habrá rutina.

¿Soy yo?

No, no soy.

Prefiero pensar que estoy siendo, que habré sido cuando deje de ser.   Ya fue.

 

La otra opción remite a la permanencia: ser en la incomodidad.

Ser-incómoda.

Sentir que lo de afuera se acomoda pero la savia sigue fluyendo, incómoda.

Sabia savia, imprescindible: me constituye como una legítima yo, ardiente y apurada, con ansias de nosébienqué pero profundamente zambullida en esa búsqueda.

Me apena no atreverme a saborear la incomodidad…tanta cautela en mis actos.

Tantos años blandiendo principios (ajenos), tanta desazón por deberes incumplidos (según otrxs)

Y es que soy tan libre de elegir que semejante libertad me queda grande.

Ajá, he ahí la incomodidad.

Cercenar la libertad fue mi camino.  (Qué bochornoso.  Me hierve la savia)

Hoy me   decido:

Me    ajusto     la     libertad     con      alfileres.  Me     envuelvo     toda     y     salgo.

Y si hay murmullo de incomodidad, para no escucharlo me recito unos versos.

Seguro que así, de a poco, todo se torna más confortable.

 

 

One Reply to “Ser o Estar en la incomodidad”

  1. ¡Ay, qué texto tan profundo! Qué madurez más exquisita!¡ Yo también estoy siendo! Yo también voy y vengo. Triste de quien ya lo sepa todo, hasta donde siempre va a querer estar, o hasta de donde nuuuunnnca se querrá ir. Qué triste, qué aburrido y qué mentira.
    Gracias.

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