Burocracia hormonal

¿Qué sucede mensualmente 

cuando la mujer consciente 

no elige la concepción?:

La menstruación

¿Cómo vivenciamos las mujeres este “conflicto de intereses”? (si se me permite usar un término de la coyuntura)

Algunas en posición fetal en la cama, con enojo frustración dolor de cintura cambios de peso de ánimo de gusto y deseo.  (O con calor, si ya no hay menstruación.)

Con un gasto extra en el presupuesto y tanta publicidad que nos muestra incompetentes al no saber menstruar y sonreír como si nada, o porque no nos animamos a elegir cualquier bombacha sin temor a filtraciones.

Y la incomodidad para trabajar pasear disfrutar la sexualidad nadar recurrir a baños públicos y hacer hazañas para preservar nuestra integridad higiénica.

Cada mes con alivio o pena, dolor o llanto: cuerpo tomado por las hormonas que decidirán entre gula, inapetencia, melancolía, ira, euforia. Eventualmente todo eso a la vez.

La menstruación categoriza a las mujeres: quienes la sufren o son indiferentes, quienes la esperan o desean que no llegue.

Entre nosotras hablamos del tema, cómo y cada cuanto nos viene, decimos “ para colmo estaba indispuesta” cuando tuvimos un día difícil y recibimos gestos comprensivos con la cabeza, de las mujeres que se saben parte del mismo río.

Las que elegimos adecuarnos al ciclo de la luna y ya-no-renegar, porque hemos evolucionado y comprendemos la importancia de estar alineadas con el Universo, elegimos la copa menstrual, nos hacemos cargo de no querer colapsar el planeta con tanto apósito desechable, no queremos ser la que se pone sensible porque NOSOTRAS ROMPEMOS ESTEREOTIPAS.

Somos mujeres fuertes y potentes hechas bolita en la cama un día por mes.

Hubo un día femenino alguna vez.  Una especie de licencia menstrual.  Me pregunto cómo tomaríamos eso ahora.  ¿Aceptaríamos los condicionamientos que nos impone el ciclo menstrual? Quizás nos quejaríamos ante la evidencia de que avecesnospasaquenonossentimosnormalynosabemosporqué

Si las mujeres pudiéramos elegir libremente, asumo que muchas optarían por no menstruar.

Ignoro cómo lo viven quienes tienen la ¿dicha? de no asumir estos planteos, pero las que elegimos hacernos cargo de la Revolución hasta con nuestro período menstrual sentimos la profunda responsabilidad de transitar este camino de modo inteligente.

Informar a las menstruadoras novatas ya no solo

higiene-cuidado-riesgoporquetucuerpoestápreparadoparasermamáperotucabezano-

sino también el peso que tiene en la historia de la humanidad esa diferenciación de género que no se elije, que nos signa desde los 10 o 12 años y nos condiciona hasta los 60 y pico.  Podemos ser albañilas porque tenemos fuerza, y luchar por cobrar el mismo sueldo por la misma tarea.  Pero mes a mes dudaremos de nuestra autonomía.  Si se sufre, pues será con dolor.  Si es con indiferencia, sólo nos afectará desde la incomodidad y el gasto.

Creo que debemos socializar nuestras estrategias de alivio (manzanilla, jengibre, chocolate, yoga, llorar) y construir una revolucionaria red de menstruadoras conscientes, acompañadas y protegidas,  que como máxima preocupación verán si se filtró algo en el pantalón.

Pero ya no seremos cuestionadas por las congéneres, porque todas seremos esa que hoy menstrúa.  Nos abrazaremos en esa corriente invisible que hace correr sangre femenina y potenciaremos nuestra energía revolucionaria.

Hermanas, seamos libres de no entender lo que nos pasa. Permitamos a nuestras mujeres que se refugien en nuestro hombro y ofrezcamos caricias en la espalda. Comprendamos sin juzgar.  Abracémonos.

Hermanas, podemos menstruar en paz.

4 Replies to “Burocracia hormonal”

  1. Me hizo bien al alma. En lo personal tengo dos días en los que a veces sufro un poco, y otras veces, mucho. Solo cuando empecé a sentirme y escucharme pude ir encontrando formas de que duela menos (sin drogarme con ibu sin parar). Ahora, cuando veo esas publicidades “progres” en las que las minas se corren una maratón o escalan el Everest en “esos días” me agarra una bronca fulminante. Yo quisiera que respetaran nuestra menstruación. Y que entendieran esos dos días de dolor interior, sin por eso victimizarnos o mostrarnos débiles. Trataré de menstruar en paz.

  2. Esa transformación será nuestra tarea!!

  3. Cuando tuve la primera regla, estaba a punto de cumplir los doce. Mi madre me llevó a la habitación y me dijo “ay, cariño, ya eres una mujercita. Ahora tienes que ser muy cuidadosa y no dejar restos de sangre, que a veces no te das cuenta y manchas, y no dejes nunca tus braguitas manchadas por medio; que ni papá ni hermano vean nada, que eso es muy desagradable y nadie tiene que ver ni enterarse de cuando estás así”. Pregunté por qué. Su respuesta fue, “porque así es, y ya está”.
    Ya entonces no entendía cómo podría ser más feo ver sangre en el baño que otros restos fisiológicos dejados por los hombres de la casa, a veces, con la dejadez más lamentable, pero con esa edad era imposible luchar sola.
    Ahora tengo cuarenta y cinco años y mi conciencia de lucha lleva estableciendo mucho orden en el mundo en el que me tocó crecer, y he hecho de mi hija la mujer libre que empieza a ser hoy.
    Recuerdo un día, cuando tenía quince años, que estaba sentada en la parada del bus que había frente a mi casa. Pasó mi hermano (dos años menor que yo) y me dijo que me pusiera bien la falda, que se me veían mucho las piernas. Aquello me asqueó, me indignó y le dije que me pondría la falda como me viniese en gana. Pero se lo contó a mi padre, que me castigó sin salir, “para que aprendiera a sentarme en público”.
    Hoy tiene mi padre una hija, ésta que os escribe, feminista, lesbiana y con la revolución en el corazón latiendo. Y tiene una nieta, que con más amor que yo, lo está educando en la visión no sexualizada hacia la mujer. Os puedo decir que si mi padre está cambiando su prisma, el mundo entero puede cambiarlo.
    Besos a repartir

    1. Hermosa!!! Gracias por compartir <3

Deja un comentario